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Octubre 17, 2019

Acontecer Legislativo

José Luis Camacho Vargas

 

Monreal, tiempo de balances

 
La LXIV Legislatura del Congreso mexicano ha alcanzado su primer año de actividades y, sin miedo a equivocarme, puedo sostener que nunca antes los congresistas habían trabajado tanto.

Ello porque además de los dos periodos ordinarios contemplados en la Constitución, los legisladores federales han celebrado cuatro periodos extraordinarios para atender diversos temas de la agenda, logrando avanzar en ella.

En el caso del Senado de la República, el liderazgo desarrollado por el Presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal Ávila, ha sido notable, pues aún a pesar de que el grupo parlamentario que coordina no alcanza la mayoría calificada, ello no ha sido un impedimento para sacar adelante votaciones como la elección de dos nuevos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, reformas constitucionales y modificaciones legales de gran relevancia para el país, gracias al trabajo de diálogo y negociación.

Lo anterior ha consolidado al doctor Ricardo Monreal Ávila como facilitador de los proyectos del gobierno encabezado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Y es que Monreal ha intervenido en el desarrollo de la presente legislatura como el ariete del Primer Mandatario en materia parlamentaria.

La aprobación unánime de la Guardia Nacional, las leyes secundarias en materia educativa y recientemente la mayoría calificada en la votación de la reforma constitucional en materia de revocación de mandato y consulta popular son acciones legislativas que requirieron de mucho trabajo y conciliación, pero que alcanzaron los objetivos trazados para el buen desempeño del actual gobierno.

Se dice fácil, pero el Senado se ha consolidado como un órgano legislativo revisor, que en más de una ocasión ha perfeccionado los proyectos parlamentarios en aras de garantizar derechos fundamentales, mejor funcionamiento de las instituciones y acciones eficaces en favor de la población.

El Congreso es la arena política por excelencia, en donde se conocen la capacidades, atributos y visión de quienes participan en la vida pública. En ese sentido, debo decir que como estudioso del parlamento y testigo directo desde LIII Legislatura (1985-1988), he conocido a miles de mujeres y hombres que después de haber sido legisladores ya no siguieron con una trayectoria política porque el Congreso los devoró, es decir, no fueron aptos para desarrollar un liderazgo y una carrera propia.

En cambio, he conocido algunas mujeres y algunos hombres que desarrollaron en las cámaras las habilidades necesarias para desplegar una trayectoria destacada, que aportara soluciones a los graves problemas del país y que trascendieran. Y Ricardo Monreal Ávila es, sin duda, un hombre político que ha trascendido y hecho la diferencia.

@jlcamachov