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Mayo 26, 2017

La fotografía política de México

José Luis Camacho Vargas

Del espectro de ocho partidos políticos nacionales no hay alguno de ellos que pueda decirse plenamente de oposición, pues cada uno en distinto orden y en distintas posiciones, desempeña tareas de gobierno.

Cómo no sucedía desde hace años, la agenda pública de México se encuentra colmada con temas de gran interés para la población en general. Mientras nuestra política exterior ocupa gran parte de su empeño y trabajo en la relación con los Estados Unidos de Donald Trump, en la esfera nacional el tema del millonario negocio que representa el robo de combustible; las elecciones en el Estado de México, Coahuila y Nayarit; la lucha contra la inseguridad y la corrupción, así como la actividad del Congreso de la Unión en diversos rubros, son las noticias sobre las que los mexicanos nos informamos y opinamos todos los días.

En este contexto es que los partidos políticos en México enfrentan el gran reto no sólo de ser caja de resonancia de las inquietudes y exigencias sociales, sino también de ser los responsables de que sus militantes en responsabilidades públicas cumplan con sus atribuciones a plenitud y no permitan la comisión de delitos ni mucho menos que éstos queden impunes.

En la actualidad, del espectro de ocho partidos políticos nacionales no hay alguno de ellos que pueda decirse plenamente de oposición, pues cada uno en distinto orden y en distintas posiciones, desempeña tareas de gobierno.

Ya sea a través de legisladores federales o locales, integrantes de ayuntamientos, gobernadores o la mismísima Presidencia de la República, todos tienen frente a sí la oportunidad de llevar a la práctica sus programas y propuestas de gobierno y rendir cuentas a la sociedad.

Por ello, en lugar de referirse a un partido en el gobierno, bien valdría la pena hablar de los partidos en el gobierno, ya que éste engloba a los tres órdenes de gobierno, a los tres poderes públicos y a los órganos autónomos.

Uno de esos partidos políticos es el Revolucionario Institucional (PRI), institución con mayor historia y prosapia política, pues sus orígenes se remontan a 1929, mientras que los del Partido Acción Nacional (PAN) son de 1939 y los del Partido de la Revolución Democrática (PRD) de 1989.

A diferencia de hace algunos decenios, la pluralidad política hoy es una realidad que se vive en todos los aspectos de la esfera pública, lo cual ha traído consigo una mayor transparencia, rendición de cuentas y también eficacia gubernamental.

En esta nueva y mejor realidad mexicana, los partidos políticos enfrentan el reto permanente de no sólo atender las exigencias ciudadanas, sino también de proponer rutas sobre las cuales transitar y ofrecer alternativas de desarrollo para la población.

Y 2017 ha sido el año propicio para ejercitar esa habilidad y demostrar a la sociedad que sus ofertas de campaña no son pasajeras ni irrealizables, sino producto de experiencia, capacidad y talento.

@jlcamachov