Diciembre 10, 2021

Acontecer Político

por José Luis Camacho Vargas

Viernes, 10 de diciembre de 2021.

 
 

Alejandro Moreno no se equivoca:

Colosio era priista

 

 
Luis Donaldo Colosio Murrieta fue un joven con la visión de un México mejor para que todas y todos lo disfrutáramos.

Hombre inteligente, sensible, trabajador, voluntarioso y con grandes ganas de triunfar y de servir. Así era.

Llegó al PRI en 1985, cuando el partido lo postuló como candidato a diputado federal por el sexto distrito federal de Sonora, con cabecera en Magdalena de Kino.

Su relación personal con Rogelio Montemayor Seguy lo llevó a Carlos Salinas de Gortari, permitiéndole ser nombrado director de Presupuesto Regional en la Secretaría de Programación y Presupuesto, que encabezaba el secretario Salinas.

Fue presidente de la Comisión de Programación, Presupuesto y Cuenta Pública de la LIII Legislatura de la Cámara de Diputados.

Me consta: fue incansablemente trabajador, él y su equipo trabajaban los siete días de la semana, los 365 días del año.

Esa tenacidad le permitió ser designado candidato a senador de la República, oficial mayor del CEN del PRI y coordinador de la campaña presidencial en 1988.

Al triunfar Carlos Salinas de Gortari, fue designado presidente nacional del PRI.

Colosio Murrieta fue una gran sorpresa. Su gran emoción para desempeñar su cargo y su sensibilidad para dejarse ayudar por los priistas de cepa pura, le permitió realizar un muy buen papel al frente del tricolor.

Nada menos, tenía a su lado como secretario general a don Rafael Rodríguez Barrera.

Con una reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, el presidente Salinas transformó la SEDUE en la Secretaría de Desarrollo Social, y a partir del primer trimestre del año 1992 Colosio fue flamante secretario de Estado.

De ahí, bajo la guía de Carlos Salinas de Gortari, construyó su candidatura presidencial, por supuesto con base en las reglas no escritas del sistema político mexicano.

La mañana del domingo 28 de noviembre de 1993 fue designado precandidato presidencial del PRI, postulación que se oficializó el 8 de diciembre.

Atrás dejaba a Manuel Camacho Solís y Pedro Aspe Armella, entre otros.

El 10 de enero de 1994 iniciaba su campaña presidencial en Huejutla, Hidalgo, quizá uno de los municipios con mayores necesidades del país.

Fue una gran campaña encabezada por el priista Fernando Ortiz Arana y aunque mucha imagen le restaba el conflicto zapatista, logró cimbrar a la sociedad mexicana.

Esa campaña lamentablemente concluyó en una dolorosa tragedia el 23 de marzo de 1994, a las 17:17 horas en Tijuana, Baja California.

Todos los priistas lo lamentaron.

Gran parte de la sociedad estaba muy animada con su candidatura presidencial, pero también debo de reconocer que para muchos otros no representaba una esperanza de cambio.

A pesar de las candidaturas de Diego Fernández de Cevallos y del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, Colosio hubiera ganado la presidencia y seguramente hubiera hecho un buen papel; para empezar no hubiera habido la crisis económica tan aguda que se vivió en diciembre de 1994 y habría formado un gabinete de experiencia, ya que a esas alturas de su vida conocía muy bien a las mujeres y hombres que en las diversas áreas del sector público podrían hacer un magnífico papel.

Pero el hubiera no existe.

Luis Donaldo Colosio Murrieta no llegó a la presidencia. Muchos lo hemos lamentado, sobre todo los priistas y sus simpatizantes.

Colosio Murrieta, poco o nada hubiera hecho fuera del PRI.

El PRI lo recibió, lo apoyó y lo impulsó.

El PRI y Colosio, Colosio y el PRI formaron una gran mancuerna.

A Luis Donaldo Colosio Riojas no lo conozco. Por lo que me he enterado en los medios, me parece ser un joven inteligente y con grandes aspiraciones.

No le resto méritos profesionales ni personales, pero mientras se llame Luis Donaldo Colosio será el nombre el que hable por él y no su persona. Así es la vida.

PRI-Colosio, Colosio-PRI.

@jlcamachov