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Junio 24, 2017

Azúcar, antecedente de renegociación del TLCAN

A unas semanas de que oficialmente dé inicio la renegociación de algunas secciones del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), el Centro de Estudios Internacionales “Gilberto Bosques”, órgano del Senado, ha destacado que el cambio de términos para la exportación de azúcar mexicana a los Estados Unidos es el primer precedente en ese esfuerzo de largo aliento.

Se trata de un producto que a lo largo de dos décadas ha mostrado ser muy sensible para los Estados Unidos, y que ha sido utilizado en repetidas ocasiones para acusar a nuestro país de competencia desleal y de crear un caos en el mercado estadounidense.

El azúcar es producido en suficiente cantidad para sostener que México es autosustentable, a diferencia del vecino país del Norte, que muestra una demanda creciente.

Es por ello que el marco estadounidense para regular la importación mexicana de azúcar ha cambiado a lo largo de 20 años, ya que antes del TLCAN era a través de un sistema de cuotas que establecía un límite anual. Con la creación del TLCAN, es a través del capítulo relativo al “Sector agropecuario y medidas sanitarias y fitosanitarias” como se regula su comercialización y cuyas adecuaciones dadas a conocer el pasado 6 de junio recayeron en los Acuerdos de Suspensión.

Producto de la renegociación encabezada por el secretario de Economía mexicano, Ildefonso Guajardo, y el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, se acordó reducir de 53 a 30% el porcentaje de azúcar refinada que México puede exportar a Estados Unidos, así como aumentar el precio de este producto de 22.25 a 23 centavos la onza y mantener a México como el primer proveedor de este producto en caso de necesidades adicionales.

Lo anterior, en beneficio del sector cañero, en detrimento de la exportación de productos refinados pero, en todo caso, en preservación de los mismos volúmenes de exportación de azúcar mexicana y evitando la imposición de aranceles anti-dumping por parte de Estados Unidos.

Sin embargo, el documento enfatiza que el acuerdo podría sentar un precedente por parte de México hacia las negociaciones del TLCAN, por lo que tendrá que ser valorado por los negociadores mexicanos para obtener el mejor resultado posible dadas las circunstancias especialmente demandantes que enfrentarán.

“Lo anterior, dado que una de las expresiones más utilizadas para caracterizar el balance del acuerdo por parte de la opinión pública mexicana fue el de que se alcanzó lo mejor entre lo malo”, se subraya.