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julio 1, 2017

Efecto bumerang, cambios en relación de Estados Unidos con Cuba

A menos de un año del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, anunciado durante la recta final del gobierno de Barack Obama, su sucesor ha puesto el freno de mano y echado abajo algunas de las medidas anunciadas por el gobierno demócrata, tales como el impulso del intercambio estudiantil, la autorización para realizar transacciones financieras y el fomento del turismo.

Tales medidas traerán consecuencias negativas no sólo para el pueblo cubano, sino también para los propios intereses económicos de los Estados Unidos. Así lo señala el Senado mexicano, a través del estudio realizado por su Centro de Estudios Internacionales “Gilberto Bosques”, en el cual se destaca que las medidas restrictivas anunciadas el 6 de junio pasado por Donald Trump no se aplicarán de inmediato, sino que implican un tiempo y cierta gradualidad, sobre todo por las inversiones que ya se han hecho en la isla.

El estudio titulado “El Presidente Donald Trump anuncia una nueva política de Estados Unidos hacia Cuba”, también pone en perspectivo que dentro de la batería de medidas anunciadas no se prevé desparecer la Comisión Binacional creada por Obama ni cancelar los contactos diplomáticos, lo cual no nos coloca entre el desmantelamiento total de la política Obama.

No obstante en lo que representa un enfrentamiento frontal, el presidente Trump si establece lo siguiente: “el objetivo de la presente administración es promover un país estable, próspero y libre para el pueblo cubano”, por lo que es necesario “canalizar el financiamiento hacia el pueblo cubano y alejarlo de un régimen que no ha cumplido con los requisitos básicos de una sociedad libre y justa”.

El Gobierno de Cuba, mediante una declaración oficial, denunció las nuevas medidas de endurecimiento del bloqueo y aseguró que el gobierno estadounidense no logrará su propósito de debilitar al Estado. Al tiempo que la oposición al interior de la propia Cámara de Representantes de Estados Unidos, acusó al presidente Trump de tratar el tema con miras cortas y afectar el empleo y vínculos comerciales que son del interés de los estadounidenses.

Ante este escenario, el Senado mexicano destaca la reacción de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en el sentido de hacer un llamado a ambas naciones para dirimir sus diferencias en un marco de diálogo y negociación, así como de respeto a la soberanía nacional de cada país.