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Enero 23, 2020

Acontecer Legislativo

José Luis Camacho Vargas

 

La presidenta Mónica Fernández

 
La Comisión Permanente del Congreso mexicano ha sesionado por penúltima vez en el actual receso legislativo, siendo la ocasión para que la recién electa presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) rindiera el informe de trabajo concerniente al año 2019. Todo estuvo dispuesto en el Salón “Legisladores de la República” de San Lázaro, todo menos el diputado Porfirio Muñoz Ledo.

Tras abrir la sesión, a medio día, la presidenta de la Mesa Directiva del Senado en funciones de Presidenta de la Permanente, Mónica Fernández Balboa, obsequió los primeros trámites parlamentarios para dar cauce a dicho informe, el cual tuvo una duración de 40 minutos. Todo se desarrolló conforme al acuerdo en el que todas las fuerzas políticas estuvieron de acuerdo en persona de sus representantes en la Mesa Directiva de la Permanente.

No obstante, cuando estaba acabando el turno de los oradores el diputado del Partido del Trabajo, Porfirio Muñoz Ledo, se quiso brincar el acuerdo (que él mismo había firmado) y solicitó hacer uso de la voz, aunque su nombre no estaba enlistado.

A pesar de que la presidenta Fernández hizo hincapié en todo momento que el informe se estaba desarrollando con base en el formato previamente acordado y negó el uso de la voz a numerosos legisladores que quisieron interpelar a la compareciente, puso a votación del Pleno si concedían turno a su correligionario Porfirio, negando la mayoría que se rompiera el orden.

Ante ello, la presidenta estaba procediendo a dar la voz por segunda ocasión a la ombudswoman, cuando de pronto el diputado Muñoz Ledo se levanta de su lado y le dice que lo deje hablar, que ya había conversado con la presidenta de la CNDH y que ella estaba de acuerdo. Ante ello, la parlamentaria Fernández -con el arrojo y contundencia que la caracterizan- de inmediato le recordó al legislador que en el Congreso no mandan los servidores públicos de órganos autónomos, sino los propios órganos de gobierno parlamentarios y el pleno, por lo que no procedía su solicitud y no importaba que la servidora pública estuviera de acuerdo.

Ante esa respuesta inmediata y fundamentada en derecho, parecía que el diputado Muñoz Ledo tuvo la intención de tomar del brazo a la presidenta, pero de inmediato recapacitó y prefirió abandonar el salón de plenos.

Se trató de una inesperada prueba que la tabasqueña Mónica Fernández Balboa aprobó con creces.

No cabe duda, el Congreso exige no sólo conocimiento y protocolo, también capacidad y contundencia por parte de sus órganos de gobierno para hacer prevalecer el orden y la disciplina.

@jlcamachov